Entrenamiento al sueño lúcido: reconocer el sueño (parte I)
¿Te cuestionas la realidad?
El principal motivo por el cual no reconocemos que estamos soñando es porque no nos cuestionamos la realidad del sueño. Lo aceptamos sin más, independientemente de las fantasías o incongruencias que podamos encontrar. Solemos actuar en el sueño al igual que actuamos en la vigilia, dejándonos llevar por el piloto automático sin tomar consciencia de lo que nos rodea. Nos dejamos arrastrar por nuestro torrente de pensamientos al igual que lo hacemos cuando estamos despiertos.
Esto es lo primero de lo que hay que tomar conciencia para poder desarrollar sueños lúcidos. Es como si vivieses en dos mundos: tu mundo “real” y tu mundo onírico. Sin embargo, cuando sueñas piensas que estás en la realidad porque no te la cuestionas, y esto ocurre porque tampoco te cuestionas tu realidad en tu día a día.
Pero ¿Quién nos dice que no estemos soñando ahora mismo? En la película “Inception” 2010, “Origen” en español, de Christopher Nolan, se juega con este concepto. Llega un momento en que los protagonistas no saben si están soñando, y llevan consigo un tótem para que les ayude a reconocer el estado onírico.
La tradición budista tibetana ofrece una práctica fundamental para desarrollar sueños lúcidos. Wangyal Rinpoche, maestro de la tradición bon tibetana y director espiritual del Instituto Ligmincha (1992) en Virginia, Estados Unidos, explica que para desarrollar sueños lúcidos no hay mucho que podamos hacer por la noche, mientras dormimos. Simplemente sucede, somos conscientes de repente. El entrenamiento ha de hacerse durante el día, y recomienda varios ejercicios fundamentales para desarrollar está práctica venida de la tradición tibetana.
La meditación es una poderosa herramienta para hacernos conscientes de nosotros mismos, por lo que si meditamos a diario, tendremos más opciones de desarrollar sueños lúcidos. Se trata de dejar de HACER para pasar al modo SER y sentir todo lo que sucede a nuestro alrededor.
El ejercicio que voy a proponer es la base principal y preliminar por el que debemos empezar para tener sueños lúcidos. Está basado en la práctica del yoga del sueño y en la tradición budista tibetana.
- Se aconseja hacer entre 5 y 10 veces al día, pero si eres principiante, puedes empezar entre 3 y 5 veces. Usa una alarma si es necesario.
- Cuanto más lo hagamos en el momento más cercano a irnos a dormir, será más efectivo.
- Intenta hacerlo con las experiencias que más te recuerden a un sueño, o con cosas inusuales que nos sucedan (por ejemplo, si sueñas muchos, con perros, plantas o con un lugar en concreto, o si te sucede algo que se salga de tu rutina).
El ejercicio sería el siguiente:
Para lo que estés haciendo y respira hondo varias veces. Intenta ser consciente de tu respiración durante unos momentos. Sé consciente de lo que estás haciendo: ¿Estás trabajando? ¿Paseando? ¿Cocinando? ¿Comiendo? ¿Hablando con alguien? Mira a tu alrededor, intenta captar los detalles del paisaje que te rodea. Si hay gente, ¿hay alguien que te llame la atención? ¿Hay ruidos? ¿Qué oyes? Intenta mantenerte en este estado varios minutos y repítete varias veces: ESTO ES UN SUEÑO. No vuelvas al modo HACER demasiado rápido, que dure lo máximo posible.
Sobre todo, intenta hacer este ejercicio ante situaciones inusuales en las que te encuentres.
Trata de hacer esto al menos durante una semana. Después, puedes incorporar la sensación de que, cuando te despiertas por la mañana, has despertado también en un sueño. Sería comprender que el sueño es similar a la vida despierta y que ambos están en constante cambio.
Considerar el mundo como un sueño tiene también el beneficio de que disminuye el apego a lo que sucede en él, por lo que supone un ahorro de energía psíquica y emocional.
Si lo deseas, puedes contarme tu experiencia en los comentarios.


Siempre me han interesado los sueños lúcidos. Muy interesante esta práctica. Parece sencillo, pero mantener la atención durante el día no es tan fácil. Esperaré a que publiques más post con los siguientes pasos.
ResponderEliminarGracias por tu comentario. ¡Efectivamente! No es nada sencillo. El piloto automático nos arrastra sin darnos cuenta. Es imposible permanecer todo el día consciente. Se trata de buscar pequeños momentos, que con la práctica, ser harán más frecuentes. Practicar meditación habitualmente ayuda bastante. La memoria prospectiva, de la cual hablaré también en el sueño lúcido, se utiliza también como entrenamiento para intentar estar consciente en varios momentos del día.
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