Entrenamiento al sueño lúcido: reconocer el sueño (parte II)
¡Mira tus manos!
Una de las mejores maneras de despertar la lucidez en nuestros sueños es intentar recordar que tenemos que hacer algo. Si durante el día realizamos una acción de forma frecuente, en algún momento de nuestros sueños, buscaremos hacer esa acción, o puede que al menos tengamos la sensación de que tenemos que hacer algo.
La tradición chamánica describe una técnica muy sencilla: mirarse las manos. En El arte de ensoñar, de Carlos Castaneda, el brujo Don Juan explica a Carlos que la primera compuerta del ensueño cosiste en reconocer el propio sueño, o sea, entrar en lucidez, y no dejar que este sueño se esfume o cambie a otro. Para ello le aconseja mirarse las manos en sus sueños. Este acto no solo nos ayuda a reconocer que estamos soñando, sino que también sirve para estabilizar el sueño cuando notemos que nos estamos despertando.
La dificultad está en acordarnos, dentro de un sueño, que tenemos que mirarnos las manos. ¿Cómo se logra esto? Para ellos, como explicaba en el parte 1 del entrenamiento al sueño lúcido, se debe hacer un entrenamiento durante el día.
Durante varias veces al día, cuantas más veces, mejor, tenemos que mirarnos las manos. No de forma fugaz, sino con detalle. Dedica al menos un par de minutos a observarlas. Si no eres capaz de recordarlo, puedes ponerte una alarma.
No tiene por qué ser el mirarse las manos, también puedes probar a estirarte un dedo, una práctica también muy común. Cuando estamos soñando y nos estiramos un dedo, el dedo se estira literalmente. A veces más, a veces menos, pero se estira y esa es una señal de que estamos soñando.
De esta forma desarrollaremos una memoria prospectiva que, en algún momento, se activará en el sueño y recordaremos que tenemos que mirarnos las manos.
Para la tradición chamánica está acción nos llevaría a la primera compuerta del ensueño, que consiste en hacernos conscientes de que estamos soñando e intentar mantener el escenario del sueño, que no se desvanezca.
Ejercicio propuesto
La intención es muy importante para que podamos tener éxito en cualquier cosa que nos propongamos. Cuando te despiertes por la mañana, dedica unos minutos a interiorizar la clara intención de querer recordar mirarte las manos durante el día. Puedes repetirte varias veces, si es voz alta, mejor: Tengo que mirarme las manos (siempre utiliza una frase en presente y en positivo. Para el subconsciente es más fácil asimilarlo de este modo).
Intenta mirarte las manos entre 5 y 10 veces al día. Aunque no consigas acordarte muchas veces al principio, el solo hecho de poner en tu mente la intención de que te tienes que acordar de algo, hará que sea más fácil que durante es sueño se active esa sensación de recordar el tener que hacer algo, y es muy probable que esa sensación te acerque a la lucidez.

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