La impermanencia. Practicando con los sonidos
Nada permanece En el budismo tibetano, una de las prácticas preliminares para iniciarse en cualquier tipo de meditación es reflexionar sobre la impermanencia en todas sus dimensiones. La impermanencia es el cambio continuo, el fluir de todo aquello que existe a nuestro alrededor, incluidos nosotros mismos. Todo cambia, nada permanece y resulta crucial reflexionar sobre ello para poder emprender una buena práctica de meditación. Todos moriremos algún día, nuestras relaciones no durarán siempre, nuestros trabajos cambiaran o se acabarán… Nada de nuestra existencia permanecerá, e incluso el mundo, al menos tal y como lo conocemos, también se terminará en algún momento. Una de las características básicas de la percepción que tenemos del yo (de nuestro yo) es la continuidad. Nuestra mente almacena recuerdos, procesa experiencias presentes y futuriza con lo que sucederá el día de mañana, creando una línea temporal necesaria para darle sentido a nuestras vidas, pero es inexistente, una ilusió...