El Haiku: meditando con palabras. Taneda Santoka


Haiku (俳句): el instante capturado





Un breve instante, un momento captado que a veces dura tan solo unos segundos. Lo ves… como un suceso sencillo, pero mágico. Lo oyes… como un sonido lejano, pero limpio, o lo hueles… como ese café recién hecho por la mañana.
Esto es un haiku (俳句), una composición poética de origen japonés y que se caracteriza por su extrema brevedad, de hecho, se considera la más corta del mundo. Su métrica, sujeta al ámbito del idioma japonés, consta tan solo de tres versos, cuya estructura es de 5-7-5 sílabas.
En tan solo estas líneas se debe condensar una intensa vivencia, un instante marcado en nuestros sentidos y que nos ha llenado el alma por un momento.
La mejor definición que podemos encontrar del haiku la hizo Basho (1644-1694), un monje viajero: “Haiku es simplemente lo que está sucediendo en este lugar, en este momento”.
Sin más…Es como una fotografía tomada por tus sentidos.

Líquido rojo,
humea en la taza.
Paciente queda.
(Silvia)

Lo que proporciona el haiku es un estado de presencia, de inmediatez y de contemplación. Es una forma de meditación usando la creatividad y las palabras. Cuando te propones escribir haikus tu foco se centra en el presente, en lo que estás viviendo en ese preciso momento, por lo que es muy adecuado para cultivar la atención plena y practicar la escucha de tus sentidos. Muchos autores occidentales, como el escritor estadounidense Ezra Pound (1885-1972), se dejaron embriagar por esta composición poética nacida de la contemplación:


In a Station of the Metro
The apparition of these faces in the crowd; 
Petals on a wet, black bough.


En una Estación del Metro
La aparición de estas caras en la multitud; 
Pétalos en una rama negra, húmeda.
(Ezra Pound)


Imagen de Pexels


Taneda Santoka: el monje desnudo


Soichi Taneda (1882–1940), más conocido como Taneda Santoka, es mi autor favorito de haikus. Fue un peregrino japonés, heredero de una larga tradición a la que también perteneció Basho. Su poesía y su vida muestran un gran amor por la individualidad y por la independencia.
Nunca se establecía en ningún sitio porque para él, el tener demasiado contacto con la gente trae conflictos, odios y apegos. Por eso, para poder liberarse de sí mismo debía caminar.
Cuando contaba con tan solo once años, la madre de Santoka se suicidó tirándose a un pozo. Esta circunstancia tan terrible marcó su vida para siempre, e hizo que durante casi toda su vida ahogara sus penas en sake.
En 1902 se matriculó en la universidad de Tokio, pero sus problemas con la bebida le obligaron a volver a su ciudad natal.
Unos años después se casó obligado por su padre, y fue su mujer uno de sus más firmes apoyos cuando, años después, decidió convenirse en monje errante.



Foto de Taneda. Imagen de Wikipedia


Bajo la tutela literaria de Seisensui (1884-1976), fundador de la Escuela de estilo libre de haiku, llegó a ser editor de una revista literaria.
Debido a las dificultades económicas que estaban pasando, su mujer y él se separaron, aunque mantenían una buena relación y se ayudaban en lo que podían.
Santoka intentó suicidarse plantándose en las vías de un tren, que, por fortuna, logró frenar a tiempo. Este evento supuso un cambio en su vida, ya que de ahí terminó en un templo budista donde el prior lo acogió sin ni siquiera preguntarle su nombre. Se hizo monje zen y poeta.
Comenzó a peregrinar y hacer largos viajes y a pesar de que nunca estaba mucho tiempo en ningún sitio, Santoka tenía amigos que le ayudaron mucho durante su vida y cuya lealtad fue clave para el carácter entrañable de Santoka. De hecho, a pesar de su soledad y de su vida individual, murió rodeado de sus amigos.



Ejercicio propuesto: seamos poetas



Lleva siempre una pequeña libreta. Si no tienes posibilidad o no puedes escribir en el momento en el que te venga la inspiración, puedes usar la grabadora del móvil y escribirlo después, aunque considero importante el ejercido de escribir en el instante.
Durante una semana, empieza por intentar escribir un haiku al día. De este modo, acostumbrarás a parar tu mente y a salir del modo “hacer” para pasar al modo “ser” durante unos minutos.
No tiene por qué ser siempre a una misma hora. Lo bueno del haiku es que ese instante de inmediatez te puede llegar en cualquier momento.
Enfoca tu mente en cualquier cosa que te llame la atención: el humo saliendo de un café, una hoja que cae de un árbol, un olor, la brisa del aire acariciando tu cara… cualquier detalle vale.
Intenta capturar lo que sientes, ves u oyes en tres versos con la siguiente estructura:

1 verso: 5 sílabas
2 verso: 7 sílabas
3 verso: 5 sílabas

Sé consciente de cómo tu mente se está enfocando en ese momento. ¿Cuánto tiempo te ha llevado escribirlo? ¿Te ha parecido mucho o poco? ¿Has tenido la sensación de que solo existía ese instante?
Cuando escribas varios haikus, verás que es difícil parar…



Referencias


SANTOKA, T. El monje desnudo (2019) Miraguano Ediciones

https://www.nippon.com/es/japan-topics/g02001/

https://mirador.webcindario.com/ezra_pound_haikai_haiku_in_a_station_of_the_metro.pdf


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